miércoles, 16 de mayo de 2012

LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO VIII

8ª ¿ME AMAS MÁS QUE ÉSTOS?... ¡SÍGUEME!


"Después de comer, Jesús preguntó a Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?Pedro le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Entonces Jesús le dijo: Apacienta mis corderos. Jesús volvió a preguntarle: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Cuida mis ovejas. Por tercera vez insistió Jesús: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se entristeció, porque Jesús le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: Señor tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Entonces Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te ceñías el vestido e ibas adonde querías; más, cuando seas viejo, extenderás los brazos y será otro quien te ceñirá y te conducirá adonde no quieras ir. Jesús dijo esto para indicar la clase de muerte con la que Padro daría gloria a Dios. Después añadió: Sígueme" (Jn 21, 15-19).

Después de la resurrección, Jesús encuentra de nuevo a Pedro, que, muerto de miedo, había negado conocerlo y ser su discípulo y su amigo. Y ¡por tres veces! El Resucitado le ofrece ahora la oportunidad de confesarle otras tantas veces su amor y su amistad. En efecto, el seguimiento es el lugar privilegiado de expresar a las claras todo el amor que se siente por el Señor.

jueves, 10 de mayo de 2012

LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO (VII)

7ª "VENID A COMER"


"Al saltar a tierra, vieron unas brasas, con peces colocados sobre ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed ahora algunos de los peces que habéis pescado. Simón Pedro subió a la barca y sacó a tierra la red llena de peces; en total eran ciento cincuenta y tres peces grandes. Y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: Venid a comer. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntar: ¿Quién eres?, porque sabían muy bien que que era el Señor. Jesús se acercó, tomo el pan en sus manos y se lo repartió; y lo mismo hizo con los peces. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos" (Jn 21, 9-14).

El Resucitado prepara la comida a los miembros de una Iglesia dedicada a la tarea de la evangelización. En la orilla, o sea, en el momento de reposo y de renovar las fuerzas, Jesús dispone para los suyos la Eucaristía. En este sentido cada Eucaristía es la aparición por escelencia de Cristo Resucitado.

LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO (VI)

6ª "PAZ A VOSOTROS"




"Al anochecer de aquel día, el primer día de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio de ellos y les dijo: Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo...

... A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: Paz a vosotros" (Jn 20, 19-26).

Junto con el Espíritu Santo, la paz es el don del Resucitado por excelencia. Y Jesús, más que utilizar una fórmula familiar de saludar, entrega su paz a sus amigos, como el mejor regalo tras su resurrección. Su muerte y resurrección han sellado la paz y han reconciliado al hombre con Dios  y a los hombres entre sí.

Y nos hace a sus seguidores constructores de esa paz entre las personas.






LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO (V)

5ª "MIRAD MIS MANOS Y MIS PIES: SOY YO EN PERSONA"


"Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: Paz a vosotros. Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: ¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo. Dicho esto les mostró las manos y los pies" (Lc 24, 36-40).

Como sabemos por la contemplación continuada del Cristo de la Caridad, las manos y los pies de Jesús conservan las llagas de la cruz. La escena que nos describe el evangelista san Lucas está centrada en el reconocimiento de Jesús, el crucificado, como Señor resucitado. Soy yo en persona, no soy un fantasma son afirmaciones que muestran la preocupación de Jesús por hacer superar a sus discípulos la dificultad de asumir el fracaso de la cruz. La invitación a palpar y a ver en sus manos y en sus pies las señales de la crucifixión dan a entender esta preocupación del Maestro.


LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO (III)

3ª ¡ALEGRAOS. NO TENGÁIS MIEDO"

"De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: Alegraos. Ellas se acercaron, se postraron ante Él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: No tengáis miedo..." (Mt 28, 9-10) (ver también Jn 15,11; 16, 22-24; Flp 4,4-7).

La alegría a la que Jesús invita a las mujeres no es solamente porque Él ya pasó por la cruz sino porque en Él “todo se ha cumplido”. O sea, es la alegría de haberle sido enteramente fiel al Padre y así haber llevado a todos los hombres al corazón de Dios. Es la alegría de la misión cumplida.

En los Ejercicios Espirituales San Ignacio nos invita a: “Pedir gracia para alegrarme y gozarme de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor”. El gozo del Señor resucitado es un don recibido, es gratuito. Por eso hay que pedirlo.

En el fondo es una alegría tan profunda que llega hasta el centro mismo de nuestro ser transformándonos. Y quitándonos el miedo que nos paraliza.

Los que seguimos al Señor debemos contagiarnos unos a otros esta alegría de la resurrección.

Dice un autor: "Es curioso que a veces haya una resistencia en nosotros a la alegría. A veces tenemos la sensación de que uno es más fiel sufriendo que gozando, lo que es una gran mentira, algo que quizás los curas y catequistas hemos enseñado mal. Así da la impresión que sufriendo uno es más fiel al Señor que gozando, lo cuál es grave como afirmación, porque el gozo, la alegría, es lo más propio del cristiano. En los tiempos de alegría nuestra fidelidad se manifiesta en disfrutar, así como en los tiempos de dolor nuestra fidelidad se manifiesta en la paciencia. Santa Teresa lo resolvía diciendo aquello: “Cuando perdices, perdices, cuando penitencia, penitencia”. Perdices aludiendo a un plato rico, entonces cuando son tiempos lindos disfrútelo, soy fiel disfrutándolo. Cuando vienen los tiempos de dolor, aguante" (Ángel Rossi)

Juan Pablo II no se cansó jamás de invitarnos a los cristianos a no tener nunca miedo...






LAS 12 PALABRAS DE CRISTO RESUCITADO (IV)

4ª SUBO AL PADRE MÍO Y PADRE VUESTRO, AL DIOS MÍO Y DIOS VUESTRO


"Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice: ¡Rabboni! (que significa Maestro). Jesús le dice: Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.María Magdalena fue y anunció a los discípulos: He visto al Señor y ha dicho esto" (Jn 20, 16-18)

La resurrección no es un mero revivir; mira a la ascensión. Eso explica la expresión de Jesús: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre". Precisamente junto al Padre está sentado el Resucitado, con nuestra humanidad transfigurada y transida por el Espíritu Santo hasta hacerse su fuente en Pentecostés.

Con esa expresión precisamente Jesús quiere transmitir a María -comenta Benedicto XVI- que 2el viejo modo humano de estar juntos y de encontrarse con Jesús queda superado por su resurrección. Ahora ya sólo se puede tocar a Jesús junto al Padre. Únicamente se le puede tocar subiendo. Es decir, Él nos resulta accesible y cercano de manera nueva: a partir del Padre, en comunión con el Padre.

Esta capacidad de subir nosotros también con Cristo hasta el Padre se nos ha dado en el Bautismo, cuando nuestra vida ha empezado a estar escondida con Cristo en Dios.

(Cf. la obra de J. Ratzinger anteriormente citada, pp. 331-332).


Esta 4ª palabra subraya además que la resurrección del Señor fundamenta y acrecienta la fraternidad entre nosotros.